Adicciones

Adicciones

Dividimos las adicciones en dos tipos:

Adiciones que están en relación con una sustancia y adiciones que están en relación con un comportamiento.

Entre las primeras contamos el alcoholismo, adicciones a drogas, pastillas, tabaco, azúcar, etc.

Las nuevas tecnologías han abierto nuevos campos de adicciones como estar en chats, revisar el correo, búsquedas en Internet, etc.

Pero también otros comportamientos se pueden convertirse en adicción como comprar, jugar, comer, hacer deporte, tener sexo, lavarse, limpiar y otras repeticiones de determinados comportamientos.

Algunas de las anteriormente nombrados conductas, se conocen más con el nombre de la obsesión o estar obsesionado de llevar a cabo un determinado comportamiento.

Una adicción no suele venir sola. Los patrones de funcionamiento son parecidos en todas las adicciones:

La persona siente una ansiedad elevada. Los motivos de esta ansiedad varían mucho individualmente. La persona “usa” el comportamiento adictivo cada vez más para calmar la ansiedad o no entrar en contacto con ella.

Cuando se omite el comportamiento adictivo se manifiesta una creciente ansiedad que conocemos bajo el nombre de “pasar el mono”. La persona adicta tiene la sensación que tan solo el comportamiento adictivo puede apaciguar esta ansiedad y hará todo para repetir la conducta adictiva y así bajar la ansiedad.

Es cuando comienza un círculo vicioso ya que la propia conducta adictiva genera ansiedad que por su vez solo se calma con ella misma. De esta forma adiciones son círculos autodestructivos: la propia conducta destructiva requiere cada vez más de si misma.

Para comenzar un tratamiento psicológico de una deshabituación de una sustancia como drogas, alcohol o pastillas, etc., es imprescindible haber finalizado el proceso de desintoxicación en un centro especializado para ello.

Tras una desintoxicación trabajamos en el proceso de estabilización y deshabituación tal como los mecanismos subyacentes que apoyan la adicción.

El trabajo psicológico consiste por un lado debilitar los mecanismos que llevan al consumo y por otro lado buscamos de instaurar nuevos hábitos que sustituyan los viejos patrones disfuncionales.

Determinar exactamente el punto a partir del cual hablamos de una adición es difícil de contestar ya que las tolerancias tal como de comportamientos tal como para sustancias dependen mucho de la persona y de la condición personal.

Una señal clara que nos encontramos ante un problema es cuando una persona comienza a ocultar la conducta, lleva a cabo la conducta a escondidas o comienza a mentir por ella.

En todas las adiciones la conducta problemática aumenta gradualmente en frecuencia, intensidad y en la duración de su ejecución.
Hablamos ya de un deterioro y un estadio avanzado de una adición cuando los efectos de la conducta comienzan a producir problemas como la retirada o pérdida de contactos sociales, la bajada en el rendimiento laboral o escolar, la perdida de la estabilidad económica, la pérdida del puesto de trabajo o por ejemplo señales como la dejadez de la higiene personal, etc.
A nivel psicológico observamos en las personas afectadas un aumentos notables de ansiedad, estados de alta irritabilidad hasta agresividad, falta de concentración, altos niveles de tristeza o abatimiento,una retirada social que puede llegar hasta la desintegración de la propia familia.

Dentro de la gama de las adicciones hay, las que dejan suspender por completo en su ejecución y permiten una abstinencia total, así el alcoholismo o el tabaquismo.

Sustancias y conductas que de forma inevitable continuarán formando parte de nuestra vida como los teléfonos móviles o Internet requieren un enfoque especial en su tratamiento.

Recomendamos tratar las adicciones en estadios tempranos.
Conductas son posibles de reconducir y convertir en actos responsables y conscientes si la persona afectada tiene una consciencia de la existencia de un problema y está dispuesta a hacer cambios.